Un diario de palabras

Palabras del ave
que ya no canta

Hice este blog para escribir en mis ratos libres y recordar quién soy, por qué siento lo que siento, comprender mis emociones y disfrutar las experiencias fuera de la rutina.

Leer los escritos
Bajar
Escrito destacado
Todos los escritos
Hielo 001

Narrativa

112825 en proceso

Si esta escrito te vere caminar al otro lado de la cuadra un martes cualquiera... un escrito inacabado sobre lo que pudo haber sido.

Nov 2025Leer →
No puedo ver mas alla del sol 002

Reflexión

Entre intentos, yo

Yo le prometí a mi madre que sería un hombre feliz. Me he dejado arrastrar por las corrientes del olvido y entre intentos me perdí.

Nov 2025Leer →
003

Poesía

El fuego ya no quema como antes

No sé qué hacer al respecto, anoche intenté dormir mientras mi mente divagaba entre memorias vacías.

Sep 2025Leer →
004

Reflexión

Dudas, miedo y otras cosas

Desde que tengo memoria me acompaña esa sensación de creer que no estoy haciendo las cosas bien.

Ago 2025Leer →

«No he perdido, pero tampoco he vivido. Y aun así entre intentos, me sigo sintiendo vivo.»

— Entre intentos yo, J. Arevalos
Galerías

Imágenes propias

Lo que el ojo no puede olvidar

5 fotografías — Naturaleza, Salt Lake City

Ver galería →

Analógico

Fujifilm 35mm, ISO 400. Minolta XD-11

10 fotografías — Yellowstone, primavera 2025

Ver galería →
Jose M. Arevalos

El autor

Jose M. Arevalos

Escribo para recordar quién soy. A veces, en medio del esfuerzo por mantener las riendas de mi vida, olvido lo importante que es tener un lugar donde comprender mis emociones y disfrutar las experiencias fuera de la rutina. Hoy, lo mejor que puedo hacer es escribir para mí y aprender de mí mismo.

Idioma

Español, Inglés

Género

Prosa, poesía, narrativa

Inspiración

Naturaleza, literatura, fotografía

Equipo

Olympus Camedia C-740 UZ
Kodak Pixpro AZ405
Minolta XD-11
GoPro HERO 13

Archivo
Enero 2026
1 escrito
Nov 2025
2 escritos
Sep 2025
1 escrito
Ago 2025
1 escrito
Contacto

¿Tienes algo que decir?

Escríbele
al autor

Si algo de lo que lees te mueve, te resuena o simplemente quieres decir algo — aquí estoy.

Mensaje enviado.
Gracias por escribir — Jose lo leerá pronto.
← Volver a los escritos
Prosa Amor

Lo que haría
por ti

J. Arevalos — Enero 2026

Ventana

A veces me siento en silencio a la mitad de la noche y me quedo viendo las estrellas por un momento, no pienso en nada porque no sé en qué pensar honestamente, a pesar de eso termino con un dilema en mi cabeza, tú.

Te busco siempre al terminar mi día haciendo a un lado mi rutina de eterno aburrimiento, me haces sentirme un poco distraído. Te busco cuando me siento solo para dejar de sentir ese frío que me lastima las costillas y me encoge los brazos pero aun así, me siento solo, qué ironía. No te culpo, siendo sincero nunca te culparé por lo que me das porque soy yo quien te recibe con los brazos abiertos y el corazón en la mano.

Invierto mucho en ti, mi tiempo no es reemplazable y soy consciente de que no es eterno pero aun así, te lo quiero dar, quiero darte hasta el último milisegundo del último segundo de mi vida porque sin ti no sabría qué hacer. No me malinterpretes, no estoy obsesionado contigo ni estoy buscando ser irracional, es lo que mi naturaleza me pide hacer y yo lo comprendo, no soy un hombre malo, nunca lo he sido.

Lo siento si demostré lo contrario, no es fácil encontrar la redención del ser y ser lo que debo ser. No me excuso, acepto mi cruz y por favor, que incluya los clavos. Caminaré contigo hasta que el calor de mi existencia se pierda entre los rincones de los caminos que deambulé, hasta que en cada habitación que entre se quede un poco de mi incomprendida esencia, hasta que se termine mi sustentable agonía, mi interminable deseo de sufrir por placer.

Sentado bajo las estrellas, con un vino barato que ni siquiera me digno a servir en una copa, ¿para qué molestarme? si el fin es el mismo, el dolor no cambia cuando lo sirves delicadamente en el frío vidrio de una copa, aunque lo sostengas sutilmente por su tallo con cuidado de no derramar ni una sola gota, ¿será que así me sabrá mejor? ¿hay algo que no esté tomando en cuenta? puede ser, o no.

Veo el cielo y no veo nada, escucho a la luna decirme que no fue mi culpa y no entiendo a qué se refiere, lloro. ¿De qué hablas? qué es eso que me quieres decir, que no escucho, que no siento, que no duele. Me acostumbré a recibir tu amor a través del placer de sentir tus uñas encajadas en mi cuello, comprendí cada una de tus palabras al sentir la sangre derramarse por mi pecho, supe quién eras tú al verte sonreír, y aun así te amo.

Esta por terminarse el vino, qué desgracia.

¿Te quedarás esta noche conmigo? hazlo por favor, al menos hasta que mis labios se resequen y las uñas se me caigan. Hasta que mi piel se vuelva gris y mi cabello ya no crezca, hasta que mis pies derramen sangre y mis ojos se desvanezcan en la eterna admiración de tu visita. Te encontraré, estoy seguro de eso porque no todas las tardes son púrpuras ni las noches son estrelladas, porque el sol no siempre es cálido ni el frío abrazador, te encontraré bajo las piedras de la culpa que me aflige y en la cima de las montañas que no tienen final.

Mi amor, dime qué no haría por ti. Te dejaría escurrirte sobre mis brazos, te dejaría entrar en mis venas a través de mis heridas para sentir tu presencia en cada gota de mi sangre, te dejaría arrancarme las cuerdas vocales para que te conviertas en la única dueña de mi voz, te dejaría dejarme amarte.

J. Arevalos — Enero 2026
← Volver a los escritos
Narrativa

112825
en proceso

J. Arevalos — Noviembre 2025

Hielo

Comentario del autor: Creo que ya no terminaré este escrito, me parece muy cursi y no sé qué quería expresar o para qué, en fin, así es escribir.
— J. Arevalos, 01/20/2026

Si está escrito te veré caminar al otro lado de la cuadra un martes cualquiera, yo iré a comprar un café en la cafetería frente a la florería de la calle 5ta. Pediré mi café para llevar y caminaré hacia esa florería.

—Qué bonitas se ven las peonías hoy, ¿no crees?
—Sí, ¿verdad? Creo que me llevaré un ramo hoy aprovechando que están de temporada.
—Me gustaría comprarte el ramo, ¿te parece?
—¡No cómo crees! No es necesario.
—De verdad, me conmueve verte así de feliz. ¿Puedo?
—Está bien, muchas gracias.

Ya no veo el sol

Ya no veo el sol, pero aún ilumina un poco

Si está escrito compartiremos nuestros números y empezaremos a hablar de vez en cuando. Te preguntaré cómo te fue, cómo estás, qué hiciste y cómo estuvo tu día dándote tu espacio y respetando nuestros tiempos libres. Te invitaré a tomar un café en la misma cafetería donde estaba cuando te vi por primera vez, te platicaré cómo fue que te vi mientras admito con vergüenza que tenía planeado tomarme el café en el local y cambié de opinión cuando te vi. Te reirás, me reiré, te veré a los ojos y me verás a los ojos, sabremos en ese momento que coincidir no fue una coincidencia.

Si está escrito tendremos más de una cita, iremos a caminar a la playa más cercana esa donde siempre hace mucho frío, nos sentaremos a ver el atardecer abrazados mientras tú te recargas en mi hombro.

—Me siento muy feliz de estar contigo.
—Yo también estoy muy feliz.
—¿Sabes? Desde hace un par de semanas he pensado que es buen momento para formalizar lo nuestro.
—¿Hablas en serio?
—Sí, hablo en serio. ¿Te gustaría ser mi novia?
—Sí, sí me gustaría.

Los pétalos ya no están

Los pétalos ya no están, eventualmente crecerán de nuevo

Si está escrito amaneceremos juntos una noche de noviembre donde las hojas de los árboles están por terminar de caer y el cielo acostumbra a verse color gris. Te veré a mi lado mientras sigues dormida y sonreiré por la fortuna que tendré en ese momento, abriré la ventana para dejar entrar el olor del otoño, el olor de los árboles, de una mañana de sábado nublada, donde nuestra única preocupación será saber quién preparará nuestro café de la mañana. No tendré nada que hacer y tú tampoco tendrás nada que hacer, pasaremos este día juntos en casa y saldremos en la noche a cenar.

No necesitaremos más, no necesitaremos menos, solo necesitaremos mantener lo que ya tenemos.

J. Arevalos — Noviembre 2025
← Volver a los escritos
Reflexión

Entre intentos,
yo

J. Arevalos — Noviembre 2025

No puedo ver más allá del sol

Yo le prometí a mi madre que sería un hombre feliz, que al ver las aves volar y las hojas de los árboles agitarse con el viento iba a sonreír y agradecer el estar vivo para presenciar esto llamado vida. Me he dejado arrastrar por las corrientes del olvido, te he fallado madre, me perdí en el riesgo de vivir y entre intentos te defraudé, no fui feliz. No he perdido, pero tampoco he vivido, me enfoqué en tratar de entender por qué pertenezco a la tierra y cómo es que agrego valor a esta obra. No soy valiente, no soy simétrico, la sombra de ser un desdichado me persigue, aprendí a vivir con ella y entre intentos me perdí.

No hay razón para esperar una vida con afán de encontrar un propósito, es un dilema que no te permite avanzar, me aferro pero no avanzo. El dolor no siempre es real y cuando menos te lo esperas te encuentras a ti mismo, sentados en la misma mesa en un intento por dialogar cuando el único acuerdo al que llegas es el no estar de acuerdo.

Y aun así entre intentos, me sigo sintiendo vivo.

J. Arevalos — Noviembre 2025
← Volver a los escritos
Poesía

El fuego ya no
quema como antes

J. Arevalos — Septiembre 2025

No sé qué hacer al respecto, anoche intenté dormir mientras mi mente divagaba entre memorias vacías. Entre recuerdos te encontré en un espejo que no reflejaba mi rostro, te pregunté

—¿por qué no te has ido?— con un rostro visiblemente confuso
—No lo sé...

J. Arevalos — Septiembre 2025
← Volver a los escritos
Reflexión

Dudas, miedo
y otras cosas

J. Arevalos — Agosto 2025

Desde que tengo memoria me acompaña esa sensación de creer que no estoy haciendo las cosas bien, de sentir incertidumbre al aprender algo nuevo o al hacer una actividad que me hace sentir bien. ¿Por qué? Las cosas que hago me llenan el alma de amor, no entiendo por qué me sentiría así al hacer lo que me gusta hacer, lo que me apasiona, lo que me aviva (o al menos eso creo).

Después de meditarlo he llegado a la conclusión de que es el miedo a no poder hacerlo de nuevo, miedo a perder esa dicha, miedo a dejar las cosas a medias y sentir frustración al querer retomar y por más que lo intente, fallar. Miedo, incertidumbre, ansiedad, frustración, tristeza y autosabotaje. ¿Qué está pasando?, ¿Por qué me hago esto? La verdad quisiera decir que entiendo por qué, pero cuando tengo el valor de decir "lo entiendo" inmediatamente me acorrala un pensamiento que me dice "¿Y si en verdad no lo entiendes?" y el ciclo se repite, la duda me domina y el cuerpo se detiene para contemplar mi existencia.

J. Arevalos — Agosto 2025
← Volver al inicio

Imágenes propias

Lo que el ojo no puede olvidar

Una colección de momentos capturados en silencio. Cada foto es una pausa en el tiempo, un intento por guardar lo que las palabras no alcanzan a decir.

← Volver al inicio

Analógico — Yellowstone, primavera 2025

Fujifilm 35mm, ISO 400.
Minolta XD-11

Fotografías tomadas en película analógica durante un viaje a Yellowstone. Fugas de luz incluidas — no planeadas, no corregidas.